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Richey James Edwards: Desaparecido a los 27

El grupo Manic Street Preachers fue conocido por sus letras inteligentes y habitualmente políticas o por su concierto en Cuba organizado por el mismísimo Fidel Castro.

Si había un integrante del grupo que “daba la nota” era Richey James Edwards, el encargado de las letras y del diseño gráfico de los discos. A pesar de que no se le daba bien tocar la guitarra, fue incluido como guitarrista en el grupo, y en los conciertos simulaba tocar la guitarra.1327202559806_f

Richey fue nombrado portavoz del grupo, y pronto se haría un hueco por sus letras tan profundas sacadas de una personalidad, ya de por si, atormentada.

Richey nació en 1967, y desde el colegio sufrió distintas depresiones a lo largo de su vida. Sufría tendencia a la auto mutilación, porque según el, le hacia sentir mejor. Se apagaba cigarrillos en la piel y se hacia cortes:

Cuando me corto me siento mucho mejor. Todas las pequeñas cosas que pudieron haber estado fastidiándome repentinamente parecen tan triviales porque me estoy concentrando en el dolor. No soy una persona que pueda chillar y gritar, por eso éste es mi único escape”

En una entrevista para la revista NME, el periodista cuestionó la autenticidad de la banda y sus valores. Edwards le respondió tallando en su antebrazo las palabras “4 real” con una cuchilla de afeitar que llevaba. Esa respuesta en la piel le acabó llevando al hospital y recibiendo diecisiete puntos de sutura.

Anoréxico, alcohólico, depresivo y con tendencia a la auto mutilación. Con solo 27 años de edad, Richey era una bomba de relojería que no tardaría en explotar, como finalmente lo hizo. El 1 de febrero de 1995, Richey salia del Hotel London Embassy a las 7 de la mañana, para no volver a aparecer nunca mas.

El letrista tendría que volar a Estados Unidos para realizar una gira promocional para el nuevo disco del grupo. Catorce días después, su coche, un Vauxhall Cavallier, apareció abandonado y con unas cuantas multas en Cardiff, cerca del puente Severn, un lugar celebre por la cantidad de suicidas que acudían allí para quitarse la vida.

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Vauxhall cavallier del guitarrista abandonado

Las primeras hipótesis apuntaban a que Richey se acabó suicidándose. Pero el misterio aumenta al descubrir que los días previos a su desaparición, Richey, sacó 200 libras de su cuenta durante dos semanas, hasta hacer un total de 2800 libras. Al abandonar el hotel, no solo pago toda su estancia, también dejo una enigmática nota de despedida que decía “te quiero”. ¿Porque sacó ese dinero? ¿Planeo escaparse o fue víctima de un chantaje?

En las dos semanas que siguieron, fue aparentemente avistado en la oficina de pasaportes y la estación de autobuses de Newport. El 7 de febrero, un taxista de Newport supuestamente recogió a Edwards del King’s Hotel en Newport y lo condujo hacia los valles, incluyendo Blackwood (lugar de origen de Edwards). El pasajero se bajó del taxi en la estación de servicio Severn View y pagó la tarifa de 68 libras en efectivo.

Varios testigos presenciales aseguran haberlo visto en distintos lugares del mundo como la India o en las Islas Canarias.

En el primer concierto sin Edwards en Estados Unidos, pusieron un micrófono en el escenario, con la esperanza de que apareciera entre el publico. Pero nunca apareció, su familia lo dio por “presuntamente muerto” en el año 2008. A lo largo de todos estos años en los que ha estado desaparecido, los Manics no solo han actuado como un trío sin meter a un sustituto en el grupo, también han guardado una cuarta parte de los ingresos por si algún día Richey regresa con ellos, algo de de momento, no parece que vaya a suceder nunca.

Fuente: Wikipedia

Caso Norjak

 

Seguro que alguna vez has visto la típica película en la que unos terroristas secuestran un avión. Es un tema muy recurrente en el cine, pero la historia que relato a continuación, aunque parezca sacada de una película, ocurrió de verdad, y a día de hoy sigue siendo un caso sin resolver.


Todo comenzó el día 24 de Noviembre de 1971, al día siguiente iba a ser el Dia de Acción de Gracias, una festividad que se celebra con toda la familia.

En el vuelo 305, un Boeing 727-100 salia desde Portland a Seattle, se subió un pasajero que fue descrito como una persona de 45 años y que llevaba traje con corbata y una gabardina negra. Después del despegue este pasajero le entrego una nota a una azafata que, en un principio pensaba que estaba intentando ligar con ella y que le estaba dando su teléfono. Cuando se metió la nota en el bolsillo ese pasajero le aconsejo que la leyera porque él llevaba una bomba.

En la nota ponía detalladamente las condiciones de aquel secuestro. Pedía 200.000 dolares en billetes sin marcar, dos sets de paracaídas, que el intercambio se hiciera en Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma y que siguieran al pie de la letras sus instrucciones si no querían volar por los aires.

Boeing 727 similar al secuestrado

Boeing 727 similar al secuestrado

Los pilotos del avión contactaron con la torre de control de Seattle-Tacoma y estos a su vez con la policía y el FBI. Uno de los pilotos se sentó al lado del secuestrador para comprobar si la bomba era de verdad. El secuestrador abrió el maletín enseñado la bomba, que a primera vista parecía de verdad, cuatro tubos rojos con unos cables que conectaban a una batería. El secuestrador insistió a los pilotos de que no aterrizaran hasta que los paracaídas y el dinero estuvieran en la pista.

Mientas que el secuestrador se sentaba disfrutando de las vistas y de los cócteles que le daba la azafata, el FBI preparaba el dinero y los paracaídas. Como el secuestrador pedía dinero sin marcar eligieron billetes impresos en 1969, con números de serie que empezaban con la letra L y haciéndolos pasar por una maquina para memorizar los números de serie.

Los paracaídas en un principio iban a ser militares de una base aérea cercana, pero el secuestrador no los quiso, y pidió expresamente unos paracaídas civiles con apertura manual, y finalmente encontraron unos en una escuela de paracaidismo cerca del aeropuerto.

Cuando ya lo tenían todo el FBI contacto con los pilotos del avión diciéndoles que las demandas del secuestrador estaba cumplidas y que podían aterrizar. Entonces el secuestrador permitió al piloto aterrizar. El avión tocó tierra y posteriormente, el secuestrador ordeno al piloto que llevara la aeronave a una sección remota de la pista y que atenuara las luces en la cabina para evitar a los francotiradores de la policía. Asimismo, pidió al control de tráfico que enviara a una persona a entregar los $200.000 y los paracaídas. Un empleado de la misma compañía aérea le dio a la azafata el dinero y los cuatro paracaídas a través de las escaleras traseras del avión.

Después, el secuestrador libero a 36 pasajeros y la azafata a la que le dio la nota, pero mantuvo a los pilotos y a parte del personal del avión. En ese momento el FBI estaba perplejo porque no sabia que iba hacer el secuestrador con 4 paracaídas, y se estudio la posibilidad de que los paracaídas sirviesen para los cuatro tripulantes que todavía quedaban en el avión, o para un cómplice que había en el avión. Nunca antes nadie había saltado en paracaídas desde un avión comercial durante un caso de piratería aérea, así que no sabían como iba a terminar todo.

Escaleras traseras del 727

Escalera trasera del 727

El secuestrador pidió que abastecieran de combustible el avión, y un retraso en esa tarea hizo que amenazara con hacer estallar el avión.

Después de la recarga de combustible y de varios intentos fallidos de negociación el avión despegó y voló en dirección hacia Reno, según las instrucciones que le había ordenado el secuestrador, debían de hacerlo a una velocidad baja, 160 nudos, con el tren de aterrizaje desplegado, a una altitud de 2000 metros y con la cabina despresurizada, para poder abrir fácilmente las puestas del avión y saltar.

El avión estaba siendo escoltado por varios aviones del ejercito estadounidense.

A las 20:13 el secuestrador salto del avión sobre el suroeste del estado de Washington (al parecer cerca de Portland) por las escaleras traseras del avión, que al no estar diseñadas para ser abiertas en pleno vuelo dieron un fuerte portazo cuando saltó.

Esa fue la ultima vez que se supo de él. Por culpa de una tormenta que estaban cruzando en ese momento los cazas F-106 que estaban escoltando el avión no pudieron verlo saltar.

Cuando el avión aterrizó en Reno, agentes del FBI y de la policía rodearon el aeropuerto y el aparato, pero ya no pudieron hacer nada, Cooper había escapado y había logrado su objetivo.

Lo único que pudieron hacer fue recoger las pocas pruebas que había dejado en el avión, que eran uno de los dos set de paracaídas que había pedido, ocho colillas de cigarrillos, varias huellas dactilares y una corbata con un alfiler de madreperla. No había ni rastro del maletín bomba, del dinero ni de los otros paracaídas. El FBI realizó un retrato robot según los detalles de los testigos que estuvieron con él, y que es el que todavía se utiliza actualmente, con el nombre de las iniciales D.B. Cooper.

Retrato robot de D.B. Cooper

Retrato robot de D.B. Cooper

El nombre que el secuestrador usó para abordar el avión fue Dan Cooper. Sin embargo, las iniciales “D. B.” se asociaron permanentemente con el secuestrador debido a un error de comunicación con la prensa, que pensó que un sospechoso que estaba siendo interrogado llamado D. B. Cooper era el responsable, pero nunca fue uno de los principales sospechosos.

Después de varios años de búsqueda, en las áreas donde se cree que el secuestrador había aterrizado no se encontró ninguna pista, y existe la controversia sobre si aterrizó en otra zona o si sobrevivió, ya que las pésimas condiciones del salto, los vientos a mas de 200 km/h o las propias prendas inadecuadas para un paracaidista (gabardina y mocasines), hacen que las posibilidades de que sobreviviese fueran muy bajas.

El FBI también busco las pistas del paradero del dinero. Los 10000 billetes de 20 dolares, no estaban marcados, pero fueron especialmente escogidos. Para el intercambio, los agentes del FBI eligieron billetes impresos en 1969, con el numero de serie empezando con la letra “L” y escaneados por una maquina Recordak. Pero a pesar de los esfuerzos, no se encontró nada. Hasta que en el año 1980 un niño de 8 años que estaba de pic-nic con su familia encontró 5880 dolares en billetes semi-destruidos, en el río Columbia en Washington.

El numero de serie de los billetes coincidía, lo cual respaldo la teoría del FBI de que Cooper estaba muerto, ya que era muy raro que abandonase parte del dinero por el que había arriesgado su vida.

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Parte del dinero encontrado en el río Columbia

Las consecuencias de este suceso tuvieron mucha repercusión en la seguridad de los vuelos, que mejoraron bastante, con el uso de detectores de metales y otras exigencias, como una mejora en los Boein 727 para que las puertas no se pudieran abrir durante el vuelo.


Después de casi 40 años de pistas, búsquedas y muchos sospechosos posibles, no se encontró ni rastro del secuestrador, y el caso Norjak es el único caso de piratería aérea que queda sin resolver de Estados Unidos.

Fuente: Wikipedia