Archivos Mensuales: noviembre 2014

La mascota mexicana

Chihuahua_pet_Licorice

Una pareja de Nueva York está de vacaciones en Florida. Un día alquilan un barco para salir de pesca por la bahía.

A lo lejos ven algo que se agita sobre las olas y, a medida que se van acercando, descubren que es un perrito con un aspecto lamentable, aferrado a un trozo de madera a la deriva. La escena entrañable del pobre animal chillando y luchando por sobrevivir, hace que la pareja lo recoja y se lo lleven a su casa.

El animal después de ser salvado se muestra muy cariñoso con los dueños que lo cuidan y lo alimentan.

Intentan buscar al dueño del pobre animal poniendo un anuncio en el periódico: ‹‹Encontrado perro pequeño, marrón oscuro con cola larga. Sin collar››. Por desgracia nadie contesta al anuncio, y deciden llevarse la mascota a Nueva York.

En su casa del trabajo la mascota empieza a crecer y a tomar forma que no se asemeja a la de un perro. El animal se lleva bien con todos en la casa, incluso con las visitas, quien siempre acarician al extraño can. Pero con el único que no se lleva bien es con el gato, que le tiene miedo al animal, y se pelean de vez en cuando. La pareja piensa que se trata de celos y que con el tiempo se llevaran bien.
Pero la cosa se pone tensa cuando en una pelea el gato sufre heridas graves y es cuando deciden llevar a ambos animales al veterinario.

El veterinario observa detenidamente la mascota y les pregunta:

-¿Han oído ladrar a este perro alguna vez?

-No -reconocen-, nunca ha ladrado, solo suelta chillidos.

-Eso es -explica el veterinario- porque no es un perro. ¡Es una rata de Haití!

rata fea

Lo que habéis leído se trata de una leyenda urbana que ha recorrido medio mundo en distintas versiones. Muchos periódicos y noticiarios la han dado por valida, a pesar de que en algunas versiones la rata/perro ha llegado a devorar al gato, a morder a los vecinos o a matar al hijo de la pareja (que en algunas versiones aparece).

El origen

La primera versión que le da nombre a esta historia trata sobre un chihuahua que una pareja adopta durante sus vacaciones en Mexico (es un cliché muy viejo, que dice que los chihuahuas son muy abundantes allí, debido al estado mexicano con el mismo nombre, pero en realidad no es así) que se termina convirtiendo en una enorme rata mutante.
Paradójicamente cuando se cuenta la misma historia en el extranjero, los turistas que visitan España se llevan a casa nada menos que una rata de la Albufera.
Como en toda leyenda urbana, la modificación de la historia puede variar en función de la localización en que se cuente. Por eso a veces el animal que recogen los turistas suele variar en función de las circunstancias, por lo que es habitual encontrarse con ratas del Himalaya, ratas faraón, o incluso roedores exóticos de Australia o Madagascar.
En la versión ucraniana los dos turistas adoptan una mascota parecida a un cachorro de bull terrier y resulto ser una rata paquistaní.
En esta leyenda siempre elementos comunes como turistas que tienen nulos conocimientos sobre animales (porque confundir un roedor con un perro ya es difícil) o que el país que se visita (sea cual sea la versión) siempre tiene las ratas mas grandes, algo que no es cierto.

La moraleja de esta leyenda es que si viajas a un país extranjero no traigas animales de vuelta, a no ser que tengan garantías sanitarias o que no se trata de una especie invasora.

Actualización 11/07/15: me veo obligado a hacer una edición, ya que por lo visto, los orígenes de esta leyenda están relacionados con la xenofobia. La leyenda tiene sus raíces en Estados Unidos, en una época en la que había cierto odio a los inmigrantes. Pido disculpas por adelantado si en algún momento te has sentido ofendido después de leer esta historia.

Los doctores Frankenstein de la antiguedad

A veces la realidad supera la ficción, aunque en este caso no la supera por muy poco. La joven escritora Mary Shelley se inspiro para escribir su novela mas famosa, Frankenstein o el moderno Prometeo, en unos extraños experimentos con electricidad que se produjeron a principios del Siglo XIX.

La historia de la electricidad y sus descubrimientos esta llena de curiosidades y anécdotas. Probablemente los experimentos mas macabros que se hicieron con ella fueron los realizados por Luigi Galvani, Giovanni Aldini, y Andrew Ure que descubrieron las extrañas propiedades que tenia la electricidad sobre seres muertos vivos.

Este descubrimiento se produjo por casualidad alrededor del año 1780, cuando Luigi Galvani diseccionaba una rana muerta. Mientras realizaba un corte con el bisturí sobre una de sus patas, toco accidentalmente uno de los alfileres de bronce con el que sujetaba la pata, y esta produjo una pequeña descarga que hizo que el musculo se contrajera y se moviera. El movimiento instantáneo de la extremidad de ese animal que llevaba bastante tiempo muerto probablemente le provocara el mayor susto de su vida. Galvani continuo realizando experimentos con ranas muertas para intentar averiguar que era aquello, y descubrió las primeras teorías de la electricidad en animales.

Luigi GalvaniEstas primeras ideas se las presento a su colega, el físico Alessandro Volta. Aunque no estaba de acuerdo con sus teorías quedó tan fascinado, que inspirado en los principios de Galvani, Volta construye la primera pila eléctrica de la historia.

Años mas tarde Galvani utiliza esta primitiva pila para otro experimento, conecto unos electrodos a la medula espinal de una rana muerta, y hicieron que la rana moviera alocadamente sus extremidades y haciéndola saltar como si estuviese viva. Descubrieron finalmente que los músculos de los seres vivos funcionaban con impulsos eléctricos. La electricidad por aquella época era un fenómeno muy poco estudiado y casi desconocido. Galvani creía que los cuerpos de los animales podía generar electricidad en su interior y que por eso eran capaces de moverse.
Esta teoría se llamó galvanismo, y cambió la forma en la que se veía la anatomía de Descartes, que aseguraba que los nervios eran simples conductos de líquidos. Galvani creía que el cerebro era una primitiva pila como la de Volta, y que esta era capaz de generar la electricidad suficiente para mover o contraer los músculos del cuerpo.

Galvani le enseño estos experimentos a su sobrino, el también físico Giovanni Aldini. Este se quedo tan sorprendido, que decidió llevar el experimento al siguiente nivel, el de reanimar cadáveres muertos.

Como si fueran el Dr Frankenstein, Aldini viajó por toda Europa realizando exhibiciones de lo que podía hacer la electricidad en animales y personas muertas. Un espectáculo de questionable moral científica.

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Ilustración de uno de los experimentos de Giovanni Aldini

Una de sus actuaciones que mas repercusión tuvo, fue la que realizó en el Royal College of Surgeons de Londres, cuando aplicaron electricidad en el cuerpo de un hombre recién ejecutado en la horca.

Utilizando la tecnología de Volta, conectó a una pila dos varillas y las fue pasando por todo el cuerpo. Cuando las pasaba por la cara del cadáver, los músculos de la cara se contraían y la mandíbula temblaba provocando un escalofriante castañeo de dientes, y haciendo que uno de los ojos se abriera. Para asombro de los espectadores, a medida que pasaba las varillas por el cuerpo este reaccionaba como si no estuviera muerto. La peor parte del espectáculo, llego cuando una de las varillas toco el recto del cadáver, y este empezó a temblar y a moverse por culpa de un “calambrazo” en la medula espinal.
Los diarios de la época recogieron que el cuerpo volvió a la vida, aunque nada mas lejos de la realidad el cuerpo no resucitó, simplemente reacciono al la descarga eléctrica.

Unos años después, el químico Andrew Ure repitió el mismo experimento en Glasgow.
Utilizó el cadáver de una persona musculosa de 30 años, a la que habían ahorcado. Afirmaba que si se aplicaba una descarga en el nervio frénico, podía volver a la vida una persona ahogada, asfixiada, o en este caso ahorcada. Ure conectó unos electrodos de una batería que el mismo fabricó al nervio frénico y otro al diafragma, haciendo que el cadáver respirase. Después conecto los electrodos a una pierna y esta le propinó una patada a uno de los asistentes. Pero lo mejor del espectáculo estaba por llegar. La hacer pasar los electrodos por la cara del cuerpo este hizo que gesticulase. Hacia que la cara sonriese o que pusiera cara de terror o de pena. Muchos espectadores huyeron en masa al ver esa escena, pensando que aquello era autentica brujería.

Durante el Año sin verano de 1815, a la escritora Mary Shelley, le vino la inspiración para escribir la que es considerada la primera novela de ciencia ficción de la historia, durante su estancia en la Villa Diodati (Suiza), a raíz de una apuesta que Lord Byron hizo a Shelley y a su medico John Polidori.
Shelley ya había oído hablar de los experimentos de Luigi Galvani, y también conocía a Andrew Crosse, otro científico que también hacia extraños experimentos con electricidad, y creía haber creado vida microscópica con materia inanimada durante un experimento. Se dice que Mary también sufrió alguna que otra pesadilla por culpa de estos experimentos, y que estas les sirvieron para terminar su obra.
Frankenstein se publicó en el año 1818 y fue la novela que la llevo a la fama.

Probablemente, todos estos experimentos y la novela de May Shelley, sirvieran de inspiración para la invención de aparatos como el desfibrilador, un invento que ha revolucionado la cardiología, o el estimulador muscular que te intentan vender en la tele-tienda para que hagas ejercicio sin salir de casa.