Archivos Mensuales: agosto 2014

Mathias Rust, el hombre que voló sobre la URSS

Mathias Rust es un técnico financiero que tiene en su poder una increíble hazaña. El 28 de mayo de 1987 consiguió burlar las defensas de la Unión Soviética y aterrizar una avioneta en la Plaza Roja de Moscú, en plena Guerra Fría. En aquella época, la URSS contaba con el mejor sistema de defensa aéreo del mundo, y fue realmente insólito ver como consiguió penetrar en el espacio aéreo restringido de Rusia con una simple avioneta civil, teniendo en cuenta que Estados Unidos ya le costaba trabajo hacerlo con sus mejores aviones furtivos.

Todo comenzó el 13 de mayo de 1987 (aunque la idea ya la había planeado un año antes) cuando, con tan solo 19 y 50 horas de vuelo, el joven Rust emprendió un viaje por Europa con la escusa de sumar mas horas de vuelo requeridas para conseguir la licencia profesional.

Despegó de Uetersen con una avioneta alquilada Cessna 172B y comenzó un viaje realizando escalas por Islandia, Noruega y Finlandia, donde realizo su ultima parada y paso varios días pensando en si hacerlo o no.

Cessna 172B que pilotó Mathias Rust (ahora se encuentra en un museo)

Cessna 172B que pilotó Mathias Rust (ahora se encuentra en un museo)

La mañana del 28 de mayo de 1987 despegó del aeropuerto de Helsinki-Malmi informando al control aéreo de que su dirección era Estocolmo. En esos momentos todavía no estaba seguro de lo que iba a hacer:

“Tomé la decisión final una media hora después de la salida. Cambié la dirección en 170 grados y me dirigí directamente hacia Moscú”.

Los operadores de Helsinki se preocuparon cuando vieron el cambio de rumbo. Perdieron el contacto con la avioneta cuando cruzaba el Mar Báltico, y decidieron enviar un equipo de rescate marítimo, porque pensaron que se había estrellado en mitad del mar.

Pero en realidad Mathias iba cómodamente en su avioneta viajando por la frontera de la URSS con la radio apagada. Al parecer se dio la coincidencia de que ese día había un periodo festivo para los guardias fronterizos y que les pillo un poco despistados, además de que volaba a muy baja altura para que fuera difícilmente detectado por el radar.

Mapa del recorrido que realizó Mathias Rust

Mapa del recorrido que realizó Mathias Rust

Pero nada mas lejos de la realidad, un primer radar lo detecto a la altura de la antigua ciudad de Leningrado (hoy conocida como San Petersburgo) y dos interceptores MiG despegaron para ver que era.

“Pasó por mi lado izquierdo, tan cerca que pude ver a los dos pilotos sentados en la cabina y vi, por supuesto, la estrella roja del ala de la nave”.

A pesar de que varias baterías de misiles lo tenían en el punto de mira y de que uno de los cazas pidió permiso para derribarlo, lo dejaron continuar ya que el Cessna fué confundido con un avión de entrenamiento de los suyos. Una combinación de increíble suerte y de error humano llevó a que la avioneta de Rust fuese confundida con una nave amiga.

Al parecer avión se había estrellado el día anterior y estaba en curso una operación de rescate, además de un vuelo de entrenamiento de nuevos pilotos. Esto dio lugar a una confusión en el aire y en los centros de control.

La avioneta continuo volando hasta el Kremlin, y se dispuso a aterrizar. El problema es que en ese momento la Plaza Roja estaba llena de turistas que se quedaron atónitos al ver la avioneta volando a escasa altitud. Finalmente Rust vio un puente de cuatro carriles al lado de la Catedral de San Basilio que estaba despejado y aterrizó en el.

Fotografía del espectacular aterrizaje

Fotografía del espectacular aterrizaje

A las 19:00, justo cuando el sol se ponía, Rust rodó su avión hasta la plaza y salió de la cabina para saludar a las multitudes que se congregaron en torno a él.

Querían saber de dónde era el joven extranjero y por qué estaba allí.

“Estoy aquí en una misión de paz de Alemania”, les dijo.

Cuando estos estrecharon su mano, contentos de conocer a un aliado, él tuvo que explicar que venía de “la otra Alemania”, la Occidental, no la comunista del Este, como éstos creían.

mathias rust

Una vez que la policía se recuperó de la sorpresa de hallar aparcado un avión no autorizado a las puertas del Kremlin, Rust fue detenido.

Pasó horas tratando de convencer a las autoridades de que había actuado solo y que no formaba parte de un complot siniestro urdido por gobiernos extranjeros.

Mathias Rust fue condenado a realizar trabajos forzados durante 4 años por delitos de gamberrismo en un campamento de trabajo, pero después de 14 meses de condena fue extraditado a Alemania.

“Realmente fue muy duro tener 19 años y permanecer encerrado por 23 horas al día. Tuve muchas dificultades con la comida y perdí mucho peso”, dice.

Después de este suceso, se produjo una fuerte reforma en la que Mijaíl Gorbachov sustituyo al ministro de defensa Serguéi Sokolov y al comandante de la defensa antiaerea Alexander Koldunov, en la que según algunos medios comunistas 150 personas perdieron su trabajo, aunque en realidad se estima que fueron mas de 2000.

Poco tiempo después de su regreso a Alemania, Rust volvió a la andadas, por otro delito. Al parecer mientras hacia trabajos a la comunidad obligatorios en un hospital, apuñaló a una enfermera por haberle rechazado. Fue llevado a la cárcel otra vez y condenado a 30 meses (cumplió 14 meses).

En abril de 1994 Rust volvió a Rusia para visitar puntos de interés tales como el puente en el que aterrizó en 1987.

Después vuelve a Rusia, donde trabajó como vendedor de zapatos, y posteriormente pasa dos años viajando alrededor del mundo. Conoce a una mujer con la que contrajo matrimonio con una mujer en Trinidad, y vivían juntos en Berlín, donde él trabajaba para una compañía financiera.

En el año 2007, a los 39 años, Rust se divorcia de su segunda esposa, una mujer de la India. Dice que sigue buscando a la mujer adecuada para formar una familia.

Pasa la mayor parte de su vida en Berlín y actualmente se dedica a jugar al póker de forma profesional. Unos meses atrás ganó un torneo en Las Vegas y aproximadamente 750.000 dólares. “Pero volví a perder la mayor parte”, dice.

Controversia

El suceso puso en entredicho la seguridad aérea de la URSS, ya que hay opiniones muy dispares. Algunos dicen que era una de las mejores y que el motivo por el que Mathias Rust logro esa hazaña fue por una lamentable cadena de errores. Pero opiniones que iban en contra del régimen aseguran que en realidad la seguridad de Rusia estaba en su peor momento y que la frontera de la URSS era un “coladero de aviones”.

Hay que destacar que cruzar el telón de acero no es algo que había que tomarse a la ligera, ya que 4 años antes de este suceso un avión civil de pasajeros proveniente de Corea del Sur fue derivado cuando se perdió en territorio soviético, y murieron mas de 200 personas.

Fuente:

Rusadas

Wikipedia

BBC

Actualización:

La entada ha sido editada debido a la nueva ley de propiedad intelectual española

Caso Norjak

 

Seguro que alguna vez has visto la típica película en la que unos terroristas secuestran un avión. Es un tema muy recurrente en el cine, pero la historia que relato a continuación, aunque parezca sacada de una película, ocurrió de verdad, y a día de hoy sigue siendo un caso sin resolver.


Todo comenzó el día 24 de Noviembre de 1971, al día siguiente iba a ser el Dia de Acción de Gracias, una festividad que se celebra con toda la familia.

En el vuelo 305, un Boeing 727-100 salia desde Portland a Seattle, se subió un pasajero que fue descrito como una persona de 45 años y que llevaba traje con corbata y una gabardina negra. Después del despegue este pasajero le entrego una nota a una azafata que, en un principio pensaba que estaba intentando ligar con ella y que le estaba dando su teléfono. Cuando se metió la nota en el bolsillo ese pasajero le aconsejo que la leyera porque él llevaba una bomba.

En la nota ponía detalladamente las condiciones de aquel secuestro. Pedía 200.000 dolares en billetes sin marcar, dos sets de paracaídas, que el intercambio se hiciera en Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma y que siguieran al pie de la letras sus instrucciones si no querían volar por los aires.

Boeing 727 similar al secuestrado

Boeing 727 similar al secuestrado

Los pilotos del avión contactaron con la torre de control de Seattle-Tacoma y estos a su vez con la policía y el FBI. Uno de los pilotos se sentó al lado del secuestrador para comprobar si la bomba era de verdad. El secuestrador abrió el maletín enseñado la bomba, que a primera vista parecía de verdad, cuatro tubos rojos con unos cables que conectaban a una batería. El secuestrador insistió a los pilotos de que no aterrizaran hasta que los paracaídas y el dinero estuvieran en la pista.

Mientas que el secuestrador se sentaba disfrutando de las vistas y de los cócteles que le daba la azafata, el FBI preparaba el dinero y los paracaídas. Como el secuestrador pedía dinero sin marcar eligieron billetes impresos en 1969, con números de serie que empezaban con la letra L y haciéndolos pasar por una maquina para memorizar los números de serie.

Los paracaídas en un principio iban a ser militares de una base aérea cercana, pero el secuestrador no los quiso, y pidió expresamente unos paracaídas civiles con apertura manual, y finalmente encontraron unos en una escuela de paracaidismo cerca del aeropuerto.

Cuando ya lo tenían todo el FBI contacto con los pilotos del avión diciéndoles que las demandas del secuestrador estaba cumplidas y que podían aterrizar. Entonces el secuestrador permitió al piloto aterrizar. El avión tocó tierra y posteriormente, el secuestrador ordeno al piloto que llevara la aeronave a una sección remota de la pista y que atenuara las luces en la cabina para evitar a los francotiradores de la policía. Asimismo, pidió al control de tráfico que enviara a una persona a entregar los $200.000 y los paracaídas. Un empleado de la misma compañía aérea le dio a la azafata el dinero y los cuatro paracaídas a través de las escaleras traseras del avión.

Después, el secuestrador libero a 36 pasajeros y la azafata a la que le dio la nota, pero mantuvo a los pilotos y a parte del personal del avión. En ese momento el FBI estaba perplejo porque no sabia que iba hacer el secuestrador con 4 paracaídas, y se estudio la posibilidad de que los paracaídas sirviesen para los cuatro tripulantes que todavía quedaban en el avión, o para un cómplice que había en el avión. Nunca antes nadie había saltado en paracaídas desde un avión comercial durante un caso de piratería aérea, así que no sabían como iba a terminar todo.

Escaleras traseras del 727

Escalera trasera del 727

El secuestrador pidió que abastecieran de combustible el avión, y un retraso en esa tarea hizo que amenazara con hacer estallar el avión.

Después de la recarga de combustible y de varios intentos fallidos de negociación el avión despegó y voló en dirección hacia Reno, según las instrucciones que le había ordenado el secuestrador, debían de hacerlo a una velocidad baja, 160 nudos, con el tren de aterrizaje desplegado, a una altitud de 2000 metros y con la cabina despresurizada, para poder abrir fácilmente las puestas del avión y saltar.

El avión estaba siendo escoltado por varios aviones del ejercito estadounidense.

A las 20:13 el secuestrador salto del avión sobre el suroeste del estado de Washington (al parecer cerca de Portland) por las escaleras traseras del avión, que al no estar diseñadas para ser abiertas en pleno vuelo dieron un fuerte portazo cuando saltó.

Esa fue la ultima vez que se supo de él. Por culpa de una tormenta que estaban cruzando en ese momento los cazas F-106 que estaban escoltando el avión no pudieron verlo saltar.

Cuando el avión aterrizó en Reno, agentes del FBI y de la policía rodearon el aeropuerto y el aparato, pero ya no pudieron hacer nada, Cooper había escapado y había logrado su objetivo.

Lo único que pudieron hacer fue recoger las pocas pruebas que había dejado en el avión, que eran uno de los dos set de paracaídas que había pedido, ocho colillas de cigarrillos, varias huellas dactilares y una corbata con un alfiler de madreperla. No había ni rastro del maletín bomba, del dinero ni de los otros paracaídas. El FBI realizó un retrato robot según los detalles de los testigos que estuvieron con él, y que es el que todavía se utiliza actualmente, con el nombre de las iniciales D.B. Cooper.

Retrato robot de D.B. Cooper

Retrato robot de D.B. Cooper

El nombre que el secuestrador usó para abordar el avión fue Dan Cooper. Sin embargo, las iniciales “D. B.” se asociaron permanentemente con el secuestrador debido a un error de comunicación con la prensa, que pensó que un sospechoso que estaba siendo interrogado llamado D. B. Cooper era el responsable, pero nunca fue uno de los principales sospechosos.

Después de varios años de búsqueda, en las áreas donde se cree que el secuestrador había aterrizado no se encontró ninguna pista, y existe la controversia sobre si aterrizó en otra zona o si sobrevivió, ya que las pésimas condiciones del salto, los vientos a mas de 200 km/h o las propias prendas inadecuadas para un paracaidista (gabardina y mocasines), hacen que las posibilidades de que sobreviviese fueran muy bajas.

El FBI también busco las pistas del paradero del dinero. Los 10000 billetes de 20 dolares, no estaban marcados, pero fueron especialmente escogidos. Para el intercambio, los agentes del FBI eligieron billetes impresos en 1969, con el numero de serie empezando con la letra “L” y escaneados por una maquina Recordak. Pero a pesar de los esfuerzos, no se encontró nada. Hasta que en el año 1980 un niño de 8 años que estaba de pic-nic con su familia encontró 5880 dolares en billetes semi-destruidos, en el río Columbia en Washington.

El numero de serie de los billetes coincidía, lo cual respaldo la teoría del FBI de que Cooper estaba muerto, ya que era muy raro que abandonase parte del dinero por el que había arriesgado su vida.

Money_stolen_by_D._B._Cooper

Parte del dinero encontrado en el río Columbia

Las consecuencias de este suceso tuvieron mucha repercusión en la seguridad de los vuelos, que mejoraron bastante, con el uso de detectores de metales y otras exigencias, como una mejora en los Boein 727 para que las puertas no se pudieran abrir durante el vuelo.


Después de casi 40 años de pistas, búsquedas y muchos sospechosos posibles, no se encontró ni rastro del secuestrador, y el caso Norjak es el único caso de piratería aérea que queda sin resolver de Estados Unidos.

Fuente: Wikipedia